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Zoo se corona poniendo la guinda a un Rabolagartija espectacular

Rabolagartija Festival sigue creciendo. Y esta edición, marcada por la vuelta a la actividad tras dos aplazamientos debidos a la pandemia, y por las dificultades meteorológicas en su última jornada, no podía ser menos, firmando tres jornadas apoteósicas, la última de las cuales tenía un nombre propio: Zoo.

En una tarde difícil, marcada por la incertidumbre generada por las anunciadas fuertes rachas de viento, el festival, de común acuerdo con las autoridades, optó por evacuar la zona de acampada y concentrar a los asistentes en el recinto de conciertos, donde se garantizaba la seguridad de público y trabajadores, a la espera de conocer la evolución de la situación de riesgo. Superado este, la normalidad volvió al evento y la música recuperó de nuevo el protagonismo.

De este modo, la jornada dio mucho de sí desde su apertura por parte de Alademoska ­(triunfadores en el escenario Carrilla en 2019, los de Villena tuvieron el honor de abrir fuego en los escenarios grandes este año)­. Tras ellos, la acostumbrada descarga de furioso rap de Natàlia Pons y Mireia Matoses, Pupil·les.

A continuación, más reivindicación, cachondeo y tralla de la mano del combo rap&metal formado por Sons of Aguirre & Scila y los veteranos Def Con Dos, para dar paso posteriormente a una propuesta de corte más intimista, la de Pablo Sánchez (otro ex La Raíz), que nos ofrece su lado más profundo y sensible al frente de Ciudad Jara.

Mientras tanto, el ritmo no paraba en el Caparrilla Stage, el tercer escenario del festival, en el que actuaban Adormidera, Elenitakatá, Cactvs, El Niño del Pegamento, Awakate y el tributo a Extremoduro Pedrá. Mención especial para el show de los locales Fuckop Family, que celebraban su 20 (+1) aniversario con un bolazo especial lleno de sorpresas e invitados y que pronto podremos ver en vídeo.

Ni un minuto de descanso

En Rabolagartija no hay tiempo para el descanso, con los granadinos Eskorzo y los bosnios Dubioza Kolektiv, dos de las bandas favoritas del público lagartijero, que no dejaron títere con cabeza tras dos actuaciones de auténtica locura, preludio de lo que posteriormente se vivió con Zoo.

Los de Gandía hace tiempo que dejaron de ser “otro grupo valenciano más”. Su atrevida mezcla de rap y música electrónica, aderezada con ritmos mediterráneos y latinos y pasada por el tamiz de la tradición de la tierra, da como resultado un producto que, independientemente de la lengua que cada uno hable, traspasa fronteras y corazones, unidos como uno solo en un clamor que hizo retumbar los cimientos del polideportivo de Villena con cada tema que acometían. Su tercer paso por el festival los encumbra como lo que verdaderamente son: auténticos cabezas de cartel y una de las bandas más potentes del momento, cuya cima, por ahora, parece no atisbarse.

Tras la apisonadora valenciana, las pulsaciones bajaron un poco con Green Valley y su reggae dancehall, pero solo era un pequeño paréntesis para tomar aliento antes de la traca final: el folclore futurista de Califato ¾, con su fusión de la tradición musical andaluza con géneros como el rock, la electrónica o el punk; el huracán festivo y bailable de Trashtucada y el cierre con los irreverentes Djs de Pandemonium DNB, responsables de las sesiones más brutales de la sala Garaje Beat Club, el auténtico templo del rock murciano y de todo el levante español.

Villena, capital de la música

En definitiva, mucho, bueno y muy variado. La mezcla de estilos distintiva del festival, con propuestas para todos los gustos y todo tipo de públicos, sigue demostrando que funciona, más aún con el juego que da el tercer escenario, que permite repartir al público ganando en comodidad y lograr una mayor circulación en un recinto que, por otro lado, se presenta inmejorable para este tipo de eventos y cuenta con una producción de lujo, la misma del festival Leyendas del Rock, celebrado el fin de semana anterior, convirtiendo ambos en Villena, durante dos semanas, en la capital nacional de la música.

Desde la organización, no podemos concluir este comunicado sin agradecer la colaboración y apoyo de todos los cuerpos de seguridad y emergencias involucrados en el festival, así como de los responsables políticos y técnicos del ayuntamiento de Villena y todo su personal. También de artistas, técnicos, prensa y trabajadores. Y por supuesto, de nuestro maravilloso público, cuya comprensión y apoyo es lo que nos da las fuerzas necesarias para seguir adelante.

El año que viene, más y mejor. ¡Muchas gracias, familia!

Fotografías: Salvador Villa

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